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En una sociedad en la que el ritmo de vida es cada vez más acelerado, encontrar tiempo para cocinar se ha convertido en un auténtico reto. Sin embargo, esta falta de tiempo no ha reducido el deseo de comer bien, con productos naturales y sabores auténticos. En este contexto nace Platos de Chef, una empresa que apuesta por unir dos necesidades muy actuales: la comodidad de la cocina rápida y la esencia de la comida de verdad.
Lucía, técnico superior de marketing y parte del equipo de Platos de Chef, explica cómo surge el proyecto, cuál es la filosofía que lo sostiene y por qué la cercanía —tanto con los alimentos como con las personas— es uno de sus valores más importantes.
El origen de Platos de Chef: de la huerta a la mesa
La historia de Platos de Chef comienza con algo muy sencillo y a la vez fundamental: una huerta. Contar con producto propio y natural fue el punto de partida para dar forma al negocio. A partir de ahí, surgió la idea de aprovechar esa materia prima para ofrecer una solución real a un problema cada vez más común.
Lucía explica que muchas personas hoy en día tienen menos tiempo para cocinar. Las jornadas laborales, las responsabilidades diarias y el ritmo de vida hacen que preparar comida casera no siempre sea posible. Ante esta realidad, el proyecto buscó unir dos conceptos que encajaban de forma natural: buena comida y ayuda a quienes no disponen de tiempo para cocinar.
Así nace Platos de Chef, con una propuesta clara: ofrecer una cocina rápida que no renuncie a la calidad ni a la esencia de la comida real. La huerta no es solo el origen del producto, sino también el símbolo de una forma de entender la alimentación, basada en lo natural y en el respeto por los alimentos.
Cocina rápida sin perder la esencia de la comida de verdad
Uno de los pilares fundamentales de Platos de Chef es demostrar que la rapidez no está reñida con la calidad. El concepto que defiende la empresa se basa en facilitar el día a día de las personas sin sacrificar el valor del producto ni su autenticidad.
La cocina rápida que propone Platos de Chef no busca atajos que resten calidad, sino procesos pensados para mantener el sabor, la naturalidad y la esencia de la comida de siempre. El objetivo es que el cliente pueda comer bien, incluso cuando no tiene tiempo para cocinar.
Esta visión responde a una necesidad muy actual: personas que quieren alimentarse de forma consciente, pero que necesitan soluciones prácticas. Platos de Chef se sitúa precisamente en ese punto de equilibrio, ofreciendo una alternativa real a quienes no quieren renunciar a la comida de verdad.
Más allá del producto, Lucía destaca con especial énfasis la filosofía de Platos de Chef. La define como una filosofía muy natural, que se refleja tanto en los alimentos como en las personas que forman parte del proyecto.
Esta naturalidad no es algo forzado, sino una consecuencia directa del tamaño de la empresa y de la forma en la que se trabaja. Al no ser una compañía muy grande, es más fácil mantener intactos los valores con los que nació el negocio y no perder la esencia con el paso del tiempo.
El cuidado está presente en todos los niveles: en el producto, en los procesos y en las relaciones humanas. Todo se hace con atención y coherencia, entendiendo que la calidad no solo depende de los ingredientes, sino también del trato y del compromiso de las personas que están detrás.
Un equipo cercano y buena relación con el cliente
El equipo humano es otro de los elementos clave en Platos de Chef. Lucía explica que los compañeros son personas muy cercanas, lo que genera un ambiente de trabajo cómodo y auténtico.
En empresas de este tipo, donde no existen grandes estructuras, el trato entre compañeros no se diluye. Esa cercanía interna permite trabajar con mayor cuidado y dedicación, algo que se refleja directamente en el producto final.
Cuando las personas se sienten parte de un proyecto natural y bien cuidado, la implicación es mayor. El trabajo no se limita a cumplir una tarea, sino que existe un compromiso real con lo que se hace y con cómo se hace.
La cercanía no se queda solo dentro del equipo. Lucía destaca que en Platos de Chef la relación con los clientes también es muy próxima. Muchos de ellos no son simples compradores, sino personas a las que conocen por su nombre y apellido.
Este trato cercano crea un ambiente especial, en el que el cliente se siente reconocido y valorado. No se trata solo de vender un producto, sino de establecer una relación basada en la confianza y en el trato humano.
Conocer a los clientes permite entender mejor sus necesidades y mantener una comunicación directa. Esa conexión refuerza la filosofía de la empresa y convierte a Platos de Chef en algo más que un servicio de comida: en un proyecto con rostro humano.
“La idea siempre fue ofrecer una cocina rápida sin perder la esencia de la comida de verdad”
Lucía, técnico superior de marketing en Platos de Chef
El valor de ser una empresa pequeña
Lucía señala que el hecho de que Platos de Chef no sea una empresa muy grande es una ventaja importante. Gracias a ello, la filosofía original no se pierde y se mantiene viva en el día a día.
En este tipo de negocios, el tamaño permite cuidar cada detalle y no perder el contacto directo con el producto ni con las personas. El crecimiento no implica necesariamente perder la esencia, pero requiere atención constante, algo más sencillo de gestionar en una estructura pequeña. El producto, como explica Lucía, necesita cariño. Y ese cariño solo es posible cuando hay tiempo, cercanía y compromiso real con lo que se ofrece.
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